¿QUÉ MEJORAR Y QUÉ POTENCIAR EN NUESTRA SEMANA SANTA?

05.03.2016 10:10

 

¿QUÉ MEJORAR  Y QUÉ POTENCIAR EN NUESTRA SEMANA SANTA?

 

Como cualquier actividad humana,  todas nuestras manifestaciones públicas religiosas, y en especial las que se realizan en Semana Santa, deben responder a un fin y cumplir unos objetivos, y como tales son mejorables y perfeccionables en algunos aspectos, para que no se desvirtúen, ni pierdan el norte por el que fueron creadas en un principio y programadas posteriormente en años sucesivos; por lo que deseo que mi colaboración de este año sea como una especie de examen, dirigido a procurar una mayor y mejor autenticidad en nuestros desfiles procesionales de Semana Santa y en los demás actos religiosos y litúrgicos que los acompañan.

¿Qué aspectos y actividades  de nuestra Semana Mayor habría que mejorar o potenciar?

En mi opinión, y es una más entre muchas, de cristiano comprometido y amante de la Semana Santa tendríamos que procurar, en primer lugar que, desde el más alto Directivo hasta el más humilde Cofrade, pasando por el mismo Capellán de todas y cada una de las Cofradías, la Semana Santa no se pierda; porque corren voces e intentonas políticas y laicistas que, sin entender bien o nada lo que significa el ser “aconfesional” del Estado, pretenden imponer un “laicismo” aberrante y trasnochado, que de conseguirse ya no sería tal Estado que proponen  “aconfesional”, como nuestra Constitución consagra en sus artículos, pues se “impondría por decreto” la “laicidad” o el “laicismo”.

Nuestras manifestaciones religiosas, y en particular la que ahora nos ocupa: nuestra Semana Santa, es de una antigüedad y una tradición cristiana, al menos en España y en la inmensa mayoría de sus Ciudades, que  quitarla de un plumazo sería un grave error y un desatinado ataque a la religiosidad popular, que es mayoritaria e intrínseca al propio “Pueblo”.


¡¡Seamos valientes y comprometidos con nuestra 

FE y nuestras creencias todos y cada uno de los cristianos, luchemos y defendamos con energía y sin pudor “lo nuestro”, que es tan válido o más que 

lo que otros nos quieren imponer.

En segundo lugar nuestra Semana Santa en sus manifestaciones públicas  debe ser austera, seria, reflexiva y un claro espejo de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor; nunca ni solamente un escaparate turístico para vender arte y diversión; ni señuelo para atraer a gentes de fuera sin una intencionalidad religiosa, que puedan turbar el normal y respetuoso recogimiento y fervor que la Semana Santa y sus Pasos de Penitencia Requieren.

Aún recuerdo, siendo yo un niño, cómo mi padre, que regentaba un bar en la Plaza de Abastos y que se llenaba en los días de Semana Santa, cerraba la puerta del bar e interrumpía el servicio a los clientes, al paso de las Procesiones, mientras éstas transcurrían, en señal de respeto y homenaje a esos  Cristos y Vírgenes, que hacían su desfile procesional por las calles aledañas al bar de su propiedad.                                                                    

 ¡¡Magnífico ejemplo a seguir, aun hoy también!!

Finalmente, y para no largar más esta colaboración, mejoremos y ampliemos todo lo que repercute en la formación y el apostolado que todo Cofrade debe poseer y practicar. Si un Cofrade o una Cofrade presumen  de ser muy de la Semana Santa por tradición, por creencias o por convencimiento; pero no acompañan esas creencias con las obras, con hechos, con la vida ejemplar…, creo sinceramente que no es un buen  Cofrade; en todo caso será un “fan”, un seguidor, un aficionado,  o como quiera llamársele, de la Semana Santa; pero un Cofrade auténtico, comprometido, seguidor de Cristo o de su Virgen Cofradiera, no, nunca lo será por mucho que lo aparente o lo defienda.

Concluyo. Yo no soy mejor que nadie, ni soy Maestro de Fe; pero sí tengo la experiencia, que me da la vida, para manifestar sin miedos y con respeto mis opiniones en todas las materias, incluidas las religiosas. ¡Hagamos entre todos una Semana Santa más religiosa, más auténtica y más llena de amor a Cristo y a su Madre!!

 

Fernando Gámez de la Blanca.                        Marzo de 2016.-